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¿Han cambiado los estudiantes de veterinaria en los últimos años? ¿cómo nos afecta?

Hace 2 meses que no escribo nada en el blog de Rentabilidad Veterinaria, precisamente porque los meses de febrero, marzo y abril son unos meses dónde tengo concentradas el 90% de mis clases en la Facultad de Veterinaria de la Universidad Alfonso X el Sabio (UAX) de Madrid.

En este periodo imparto 40 horas a los alumnos de 2º curso, en un seminario sobre “Marketing y gestión en el ámbito veterinario”, y más de 100 horas con los alumnos de 1º curso, dónde les imparto Genética Veterinaria.

Ahora que me he liberado y tan sólo quedan los exámenes ordinarios y extraordinarios, me gustaría hacer una reflexión sobre los cambios de los alumnos de veterinaria en estos últimos años.

Llevo 11 años impartiendo clases en Veterinaria, y cuando hace 10 años preguntaba a los alumnos de 1º curso: ¿Quiénes de vosotros tenéis algún familiar de primer grado que sea veterinario? La respuesta era que aproximadamente 1 de cada 3 tenía un progenitor, tío/tía, abuelo/a, …, que ejercían o habían ejercido cómo veterinarios.

Me he encontrado los primeros 2-3 años muchos hijos de clientes o conocidos, sobre todo de clínicas veterinarias.

Esto suponía que los alumnos, con 20 años, tenían antecedentes y conocían algo de la profesión, y posiblemente por esta razón que hubiesen elegido “Veterinaria” era por vocación, independientemente qué cuándo les preguntara ¿Por qué habéis elegido Veterinaria? La mayoría me decía “porque me gustan los animales”.

En los últimos 1-2 años, cuando les hago la primera pregunta a los alumnos, tan sólo un 10% de ellos tiene algún vínculo familiar veterinario. Es decir, los familiares de veterinarios no elijen la Veterinaria como una opción para trabajar; quizás debido a que han visto los aspectos negativos de la profesión (muchas horas de trabajo, salarios bajos, poco reconocimiento social, etc.), que les han contado o visto en su círculo y eligen otras orientaciones profesionales.

Esto ha conducido a que los alumnos actuales, que elijen los estudios porque les siguen gustando los animales, no lo hagan por vocación, en un porcentaje relativamente alto. Son personas animalistas, que defienden y tienen otras ideas diferentes; que piensan que los animales tienen los mismos derechos que las personas. Y siempre se ponen a la defensiva cuando se les habla de cobrar todos los servicios, cuando se les habla que los precios de los servicios veterinarios en nuestro país son bajos, que las diferencias de precio tienen que ven con los procedimientos y personas diferentes a la hora de aplicar un servicio, etc. Muchos tienen opiniones negativas de la profesión veterinaria que, afortunadamente van cambiando a lo largo de los estudios y desaparecen en un buen número de ellos.

Muchas clínicas veterinarias se venden porque el propietario o la pareja de propietarios, sus hijos no han querido estudiar veterinaria y ahora el o ellos quieren jubilarse en unos años.

Este cambio que, no es bueno ni malo, según se mire obedece a los cambios en la Sociedad y a las nuevas tipologías de personas: millennials, generación zeta, alfas, …

¿A qué generación perteneces? – Descúbrelo según tu fecha de nacimiento.

El cambio en el perfil de estudiante de Veterinaria (la mayoría son ahora zetas); el muy excesivo número de facultades: 14 (10 + 4; públicas y privadas); y con la amenaza de 1 o 2 más en los próximos años; las necesidades de los nuevos futuros trabajadores, y un largo etcétera no está siendo beneficioso para el sector.

Encontrar un veterinario para una clínica veterinaria actualmente es una misión casi imposible, y cuando surgen algunos currículos, las exigencias de los potenciales trabajadores no son asumibles actualmente: no trabajar los sábados, no hacer urgencias, horario continuo, vacaciones en agosto, etc. … Y si consigues contratarle, retener ese talento es más difícil aún.

A mis clientes les digo que hay que reflexionar sobre el perfil del nuevo veterinario y que muchas de sus peticiones serían hasta buenas para el sector, pero evidentemente todo pasaría por mejorar la gestión empresarial de las clínicas veterinarias y la eficiencia en el trabajo de las personas de los equipos de los centros veterinarios.

Ya hay poblaciones dónde no se abre los sábados, y no ha pasado nada.

Cada vez hay más clínicas con horarios continuos. Y con una buena gestión del personal, de los recursos materiales y de los clientes son rentables.

Ya hay muchas clínicas que no hacen urgencias, derivan a centros específicos de urgencias (que cada vez hay más y mejores) y no pasa nada. Y fomentamos la especialización veterinaria.

Todo cambia, hay que adaptarse; porque el que no lo haga, se le llevará la “corriente” y desaparecerá.

Y, por último, cuándo quieras contratar un veterinario, define primero su perfil y búscalo en la competencia. Te costará dinero, pero si además le ofreces un plan de carrera y formación, quizás le retengas unos años. Tampoco es malo, cada X tiempo cambiar algunos empleados en las empresas, dinamiza el mercado y puede ser bueno para los clientes.

José Luis Villaluenga
José Luis Villaluenga
Empresario de profesión y biológo de formación, Profesor A. Facultad de Veterinaria UAX (Madrid), mi dedicación y pasión se centran en mostrar y acompañar en el camino de la gestión empresarial y marketing a los veterinarios de centros veterinarios en España y LATAM.

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