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16 septiembre, 2021
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Cómo será el personal de los centros veterinarios en los próximos 5 años

 

Podríamos incluso encabezarlo en cómo es, porque esto ya está comenzando a ocurrir.

Una de las razones frecuentes que me comentan mis clientes propietarios de centros veterinarios es el “problema” que tienen con sus recursos humanos. Frente a una baja, frente a un despido, frente a una salida voluntaria, frente a una ampliación de plantilla; siempre el comentario es el mismo “no encuentro veterinarios” “¿Dónde se meten los veterinarios que acaban el grado de Veterinaria?”

Estas preguntas pueden tener varias respuestas:

  • Algunos de ellos han elegido los animales de producción o los caballos como actividad empresarial.
  • Otros se decantan por la investigación, la docencia, el trabajo en la industria de salud animal (puestos comerciales y técnicos) e incluso se preparan oposiciones a veterinarios del Estado.
  • Otros se incorporan a negocios veterinarios de padres y familiares.
  • Se van a trabajar fuera de España para buscar más oportunidades de trabajo.
  • Se van fuera para mejorar su formación y especializarse en alguna disciplina veterinaria.
  • Se ponen a realizar máster y cursos de especialización; y aplazan su incorporación al trabajo.
  • Unos pocos, bien porque tienen padres o familiares cercanos con clínica, conociendo la gran cantidad de horas y dedicación, en una semana de 6 e incluso 7 días, deciden no entrar en esta dinámica y buscar otras alternativas.

Hay otro factor importante, los trabajadores potenciales de nuestros centros veterinarios son de la generación Y o Millenials (1981 – 1993) y de la generación Z o Zillenials (1995 – 2010). Identifica a qué generación perteneces, pinchando en el siguiente enlace: La Vanguardia.

Estas personas son muy diferentes en sus necesidades, pensamientos y forma de entender su vida y la de sus semejantes, y debemos de comprender lo que buscan y, si podemos, dárselo.

Los Millenials fueron la primera generación nativa digital, son multipantalla y están hiperconectados (redes sociales), son tolerantes, sociales, colaborativos, están más preparados potencialmente que otras generaciones anteriores (Generación X, 1965 – 1980; o Baby Boomers, 1946 – 1964) valoran el tiempo libre y el ocio, no se “casan” con el trabajo, valoran más aspectos no salariales de su trabajo (horario, teletrabajo, trabajo colaborativo, liderazgo más orientado al desarrollo integral de las personas).

Los Zentennials comparten muchas características con los Millenials, pero añaden otras muy marcadas: conciencia social y ambiental, demandan trabajos que les apasionen, son adaptables y resilientes, creativos y autodidactas, y buscan trabajos con flexibilidad y desde casa.

Esta es la generación que atenderá los centros veterinarios en los próximos años, y hará que el funcionamiento de estos cambie a nivel de horarios, consultas presenciales y no presenciales (telemedicina e inteligencia artificial), especialización veterinaria en centros específicos, centros más grandes, cadenas de clínicas veterinarias con servicios homogéneos, …

Pero no os preocupéis, el propietario de la mascota será de la misma generación y verá estos cambios como normales y habituales.

Hace unos años, en un viaje a EE. UU., me sorprendió el comentario de un director de RRHH de una gran multinacional farmacéutica dónde Trabajé (Upjohn): “En este país, a la hora de elegir una empresa los trabajadores valoran más el pack de servicios médicos que se le ofrece que el salario en dólares”. Y esto sigue siendo así.

Hace unos días, comiendo con un CFO (responsable financiero) de una gran multinacional de energías renovables, me comentó que la mejor forma de atraer talento a las empresas es ofrecer condiciones de trabajo a las personas. Por ejemplo, de acuerdo con los responsables de RRHH, están ofreciendo a sus nuevos empleados la jornada de 5 días y de ellos 2 teletrabajando (con lo cual puedo ir a trabajar a la oficina de lunes a miércoles físicamente; y desde el jueves al domingo estar en otro sitio trabajando dos días). También están valorando poner postes de carga para coches eléctricos gratuitos y ayudar a los empleados en su adquisición. Han hecho un cálculo del ahorro en costes de explotación y puede estar entre un 5-10%; y me comenta que la experiencia les dice que el trabajador, generalmente es más eficiente.

¿Cómo puede afectar y de hecho ya afecta a nuestro sector?

Aunque nuestro trabajo exige que el personal veterinario esté presencialmente; actualmente se pueden hacer consultas vía online (aunque la telemedicina necesita comenzar a establecerse de forma formal), evidentemente cobrándolas, pueden comentarse resultados de pruebas, enviarse vídeos de la mascota (antes, después y ahora), …, el personal puede estar realizando trabajos no presenciales teletrabajando (gestión de la clínica, formación, revisión y elaboración de informes, interpretación de pruebas laboratoriales y laboratoriales, …).

Horarios. Es evidente que se va a un horario continuado, de 9 o 12 horas; que es lo que demanda el cliente. Esto hará que se necesiten más veterinarios, que se solapen en las horas de mayor afluencia de público y que permita hacer más cirugías.

En el paquete salarial habrá que incluir el horario de trabajo, la libranza de días, el teletrabajo (cuando sea posible ponerlo en marcha), vacaciones, el tiempo libre, bienes sociales (seguro médico, ayudas a hijos, …), desarrollo profesional, conciliación, …

Trabajar los sábados por la mañana, podrá seguir o podrá desaparecer. De hecho, ya hay una gran capital del norte de nuestro país, dónde tan sólo abre una clínica veterinaria los sábados por la mañana y se lo está pensando si cerrar como el resto, alargando el horario de las tardes del viernes como hicieron las otras.

Trabajar los domingos. Pues el tiempo lo dirá. Posiblemente las cadenas de clínicas veterinarias se lo puedan permitir, con un centro de urgencias 24 horas que aglutine a todas sus clínicas consolidadas; pero como servicio de urgencias.

Las urgencias, fuera de horas de las clínicas veterinarias generalistas, pues a un hospital veterinario o a un centro especializado.

La peluquería (salvo que lleves muchos años y suponga una parte razonable de los ingresos) ciérrala y deriva a una peluquería canina y felina. Si echarás números verías que es uno de los servicios menos rentables de una clínica. Aunque me digáis “es que dejaría de venir también con el perro a la clínica”; pensar: cuántas consultas más podría pasar si la convirtiera en una nueva consulta, y de gatos, por ejemplo.

Este artículo lo que pretende es que hagamos una reflexión de hacia dónde va la Sociedad y cómo los cambios actuales y futuros harán que tengamos que variar la oferta salarial si queremos captar talento para nuestros centros veterinarios.

Me gustaría disponer de vuestras opiniones. Bien con comentarios a través de las redes sociales o enviándome un correo electrónico a jlvillaluenga@rentabilidadveterinaria.es

Artículos complementarios generales sobre los cambios en el mercado laboral en España:

 

 

José Luis Villaluenga
José Luis Villaluenga
Empresario de profesión y biológo de formación, Profesor A. Facultad de Veterinaria UAX (Madrid), mi dedicación y pasión se centran en mostrar y acompañar en el camino de la gestión empresarial y marketing a los veterinarios de centros veterinarios en España y LATAM.

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