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Los 5 errores más graves en el trato con los empleados:

Hoy vamos a hablar de los 5 errores más graves en el trato con los empleados, que los veterinarios cometemos. Estos errores son comunes a todos los negocios llamados “marginales” es decir, que marginan poco o nada, o dicho de otra forma que al final del año no tienen un beneficio contable razonable. En esta categoría entramos los veterinarios, los bares tipo “bar manolo” que todos conocemos en los pueblos o el típico bar de debajo de casa, las tiendas familiares, y en general cualquier pequeño comercio del sector servicios donde los propios jefes invierten una cantidad ingente e ilimitada de horas y por tanto pretenden que sus empleados también lo hagan. Suelen ser negocios unipersonales o familiares y responden en muchos casos a la necesidad de autoempleo. Muchas clínicas veterinarias, se encuentran aquí lamentablemente. Y en todos estos negocios, hay una serie de pautas repetidas erróneas. Que hemos heredado de la antigua generación de jefes de “puño de hierro” que nos maltrataron como empleados y a modo de “empleados traumatizados y maltratados” nosotros hemos repetido generacionalmente en muchos casos. Y que tiene que cambiar.

La responsabilidad de los 5 errores que detallo a continuación son generalmente del jefe, por elegir mal el perfil de los empleados, por dirigir mal el negocio o por no saber manejar la presión, pero en cualquier caso es algo muy repetido y peligroso tanto para nuestro negocio como para nosotros mismos. Con esto, no quiero decir que no seamos firmes, pero seguro que los que seáis padres, entendéis la diferencia entre la firmeza y la dureza. Firme sí, duro no, y está de más, además revela normalmente que no se tiene control sobre el equipo. Un equipo de empleados bien formado, bien adaptado, sabe lo que tiene que hacer sin tener a su jefe encima constantemente. Y recordad, hay que ganarse ser jefe, pagar no os convierte en jefes.

Error nº 1: Faltas de respeto. Especialmente gritar.

Puede que sea chocante que el primer error de esta lista sea éste, a muchos les parecerá una exageración. ¿ O no tanto?. Si le preguntamos a cualquier jefe, dueño de una clínica te contará algo muy diferente de lo que cuentan sus empleados. Muchas veces los jefes son autónomos, que “echan” un montón de horas y que están al límite del estrés y sus modos y formas no son las más correctas- He conocido y sigo conociendo una gran mayoría de jefes autoritarios que siguen pensando que con puño de hierro se dirige mejor. No sólo no es cierto, si no que es tóxico y negativo dentro de vuestra organización.  Todo el mundo puede tener un mal día, pero si se ha pasado la barrera de lo razonable, inmediatamente hay que disculparse asumir la culpa por las formas e ir al contenido de la cuestión que nos ocupa, y es, porqué nos hemos enfadado. Igualmente si un trabajador pierde puntualmente las formas,  debe de corregirlo inmediatamente, si no lo hace, particularmente para mí, es motivo de despido. No podemos ser educados para que no lo sean con nosotros. Muchos empleados confunden el buen trato con la debilidad, y la dureza con la firmeza, porque están acostumbrados al típico “jefe cabrón” y están “sociabilizados laboralmente” de esa manera. Y hay que acostumbrarlos a que no debe ser así y que existen otras opciones, pero también se les debe exigir un buen trato con sus compañeros, los clientes y el propio jefe. Los empleados son trabajadores no “empleados anti estrés” a los que puedo chillar, gritar y faltar al respeto para desahogar mi frustración personal o laboral.

Error nº 2: Dar por sentado, No dar directrices claras o pedir un imposible.

Cuántas veces les habéis dado por escrito a vuestros empleados sus funciones y objetivos? Y lo que tienen terminantemente prohibido? Si no lo hacéis estáis pretendiendo que vuestros empleados se metan en vuestra cabeza sin conoceros y que interpreten lo que queréis de ellos, normalmente de forma errónea, y además les provocaréis frustración. Lo lógico es tener una lista de tareas a realizar, funciones y responsabilidad. Y si se puede, además tener una lista de lo que no se les permite hacer específicamente o de lo que para nosotros es grave. En este punto también es importante destacar que no podemos pedir un imposible, es decir no podemos pretender que atiendan más pacientes de lo que es posible o que hagan todos los informes en el día si el trabajo es ingente o en general, no podemos pedirles cosas que de entrada estén abocadas al fracaso. Y en relación al error 1, no podemos pedirlas y si no se logran gritar para que se logren. Lo que es imposible lo es, con gritos y sin gritos.

Error nº 3: No felicitar. Se suele dar por sentado que las cosas hay que hacerlas bien, pero una felicitación, a ser posible pública, dar las gracias por un trabajo bien hecho o por el buen trato con los clientes o los compañeros, muchas veces llena tanto o más que el dinero. El dinero no lo compensa todo. Y esto, es muy importante para los siguientes 2 puntos.

Error nº 4: Abroncar en público. Esta es de las cosas más importantes y que yo como empleado que he sido odiaba profundamente. Muchas veces llegamos, sin saber que ha pasado, y nos ponemos a abroncar a todo el mundo por un problema que ha ocurrido en el centro. Primero, hay que detectar bien, qué problema ha habido, segundo depurar las responsabilidades, tercero hablar con la persona responsable del error, cuarto darle derecho a réplica, y quinto y no por ello menos importante, establecer una directriz para que lo que ha ocurrido no nueva a ocurrir, y todo debe hacerse desde el máximo respeto posible Si no, es mejor no tener a ese empleado. Llevarnos mal con alguien no nos da derecho a tratarle mal porque le paguemos.

Error nº 5: No valorar el tiempo de los empleados: Aquí me refiero a las horas extras, a esas clínicas, que son desgraciadamente la inmensa mayoría, que no pagan las horas extras de sus trabajadores o las pagan pero les tienen una cantidad de horas infinitas porque total, como pagan pues ya está. Tenemos que aprender a salir de nuestra visión de “autónomos” pequeñitos donde el tiempo no vale nada y darnos cuenta que el tiempo nuestro y de nuestros empleados es el recurso más valioso. Si siempre disponemos de su tiempo de forma abusiva, se acabarán yendo; pero antes de irse, dejarán de ser productivos, y antes de eso, darán un mal servicio porque estarán “amargados”.

Hay que tener empleados contentos que rindan, hay que exigirles por supuesto, y mucho, pro también hay que darles unas condiciones razonables.

Si cometemos estos 5 errores, son indicativos de que no sabemos jefar, es decir, somos jefes porque somos los que cargan con la responsabilidad de la clínica o con la propiedad de la misma, pero no somos buenos jefes. En siguientes post hablaremos de los 10 puntos clave de un jefe ideal.

Y por último, quedaros con esta frase grabada en la cabeza: hay que ganarse ser jefe, pagar no os convierte en jefes.

Daniel Gutiérrez velasco
Daniel Gutiérrez velasco
Empresario de profesión y veterinario de formación de licenciatura, mis interés a medida que he desarrollado mi carrera profesional, se han centrado en el área de marketing y ventas y transformación digital.

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